Son un tipo de propiedad intelectual que protegen en varios puntos a las obras y a su creador a la hora de distribuir y explotar sus obras, así como el reconocimiento de su autoría. Comúnmente relacionado a obras artísticas. Dan al autor el derecho exclusivo de usar, distribuir y explotar su obra, salvo que este ceda los derechos de explotación. Estas obras pueden ser literarias, artísticas, musicales, dramáticas, audiovisuales, entre otras.

Vivimos en una era donde crear, compartir y distribuir contenido es más fácil que nunca. Sin embargo, esta libertad también nos plantea retos importantes: ¿a quién pertenecen las obras creativas? ¿Qué derechos tiene su autor? ¿Y qué alternativas existen para quienes desean compartir sin renunciar a la autoría?

Los fundamentos: ¿qué es el Convenio de Berna?

Para entender los derechos de autor tal como los conocemos hoy, es indispensable conocer el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, firmado por primera vez en 1886. Este tratado internacional establece que toda obra intelectual queda protegida automáticamente por el hecho de ser creada, sin necesidad de registro.

Países dentro del convenio.

El Convenio establece principios clave como:

  • Duración mínima de 50 años después de la muerte del autor (aunque muchos países extienden este plazo, como México que otorga 100 años).
  • Derecho moral: el autor conserva el derecho a ser reconocido como tal y a oponerse a modificaciones que perjudiquen su reputación.
  • Tratamiento nacional: los autores reciben en otros países firmantes el mismo trato que los nacionales respecto a la protección de sus obras.
  • Protección automática: no se requiere inscripción previa.

Este marco busca equilibrar los derechos de los creadores con el interés público, pero también ha generado tensiones en la era digital.

¿Qué son los Creative Commons? Otra forma de compartir

En respuesta a los límites del sistema tradicional de derechos de autor, surgió Creative Commons: un conjunto de licencias legales que permiten a los autores decidir cómo quieren que sus obras sean utilizadas, distribuidas o modificadas por otros.

Estas licencias combinan distintos permisos, como:

  • Reconocimiento (BY): se debe acreditar al autor.
  • No Comercial (NC): no se permite uso con fines comerciales.
  • Sin Obras Derivadas (ND): no se permiten modificaciones.
  • Compartir Igual (SA): las obras derivadas deben compartirse bajo la misma licencia.

Creative Commons ha sido una herramienta fundamental para artistas, académicos, creadores digitales y comunidades que valoran el acceso libre al conocimiento sin renunciar al respeto por la autoría.

Conoce más de estas licencias en la página oficial: Creative Commons.

La liberación: ¿cuándo una obra pasa a dominio público?

El dominio público es el destino final de toda obra protegida por derechos de autor: cuando expira el plazo de protección legal, la obra pasa a ser de uso libre para todos, sin necesidad de pedir permiso ni pagar regalías.

Algunos ejemplos recientes de personajes y obras que han entrado en dominio público:

  • Sherlock Holmes (las últimas historias de Conan Doyle quedaron libres en 2023 en EE. UU.).
  • Winnie the Pooh (la versión original de 1926 entró en dominio público en 2022, lo que permitió nuevas adaptaciones, incluso de terror).
  • Mickey Mouse (Steamboat Willie), que entró al dominio público en 2024 en EE. UU., aunque solo esa versión específica.
  • Las primeras versiones de Popeye entraron a dominio público el 1º de enero del 2025.

Es importante destacar que solo la versión original entra al dominio público, no las versiones modernas protegidas por nuevas creaciones o marcas registradas.

Redes sociales y derechos de autor: una zona gris en los derechos de autor

Las redes sociales han cambiado radicalmente la forma en que consumimos y compartimos contenido. Pero también han creado una zona gris legal en cuanto a los derechos de autor:

Muchos usuarios comparten obras sin autorización, como canciones, ilustraciones, memes o fragmentos de películas, sin considerar las implicaciones legales.

Algunas plataformas como YouTube o Instagram aplican sistemas automáticos de detección de copyright, que pueden bloquear o monetizar contenido según reclamos de terceros.

Publicar contenido propio en redes no significa renunciar a los derechos de autor, pero sí aceptar términos de uso donde a menudo se otorgan ciertos permisos a la plataforma.

Por eso, es crucial que los creadores comprendan sus derechos, y que los usuarios entiendan que compartir no siempre significa “libre uso”.

“Copiad, malditos”: un documental para reflexionar

Para profundizar en estos temas y comprender el impacto social, económico y cultural de los derechos de autor en la era digital, vale la pena ver el documental “Copiad, malditos” producido por Televisión Española.

Este documental —el primero en España bajo licencia Creative Commons— ofrece una mirada crítica y accesible sobre cómo funcionan los derechos de autor, las gestoras colectivas (como la SGAE) y el conflicto entre propiedad intelectual y cultura libre.

Verlo no solo es una oportunidad para aprender, sino también para cuestionar los modelos vigentes y explorar alternativas más justas y abiertas.

Los derechos de autor nos involucra a todos

La conversación sobre los derechos de autor no es solo para abogados o artistas: nos involucra a todos. En un mundo hiperconectado, entender cómo proteger, compartir y consumir contenido de forma ética y legal es parte de nuestra responsabilidad como ciudadanos digitales.

Te invito a ver Copiad, malditos, reflexionar sobre cómo compartes tus creaciones y explorar licencias como las Creative Commons. Porque el conocimiento, como la cultura, crece cuando se comparte.

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